¡Qué bueno es salir a pasear por mi distrito! Con la conducta poco cívica de algunos, solo encuentro papeles, latas, plásticos, botellas, cacas de perro. Menos mal que la limpieza de nuestras calles ha mejorado… Pero bueno, siempre puedo hacer ese deporte que es saltar, esquivar, resbalar.
Paseando, voy a uno de los eventos de Villaverde. Cierto que hay un incremento de las cosas que los vecinos podemos disfrutar a pie de calle. Tan solo hace tres días que he visto los carteles anunciando este acto. Antes ni había carteles; siempre puede uno ir a las redes para enterarse de qué y cuándo se hacen las cosas del Distrito, a los medios online oficiales de la Junta y del Ayuntamiento. Esto contando tiempo o que alguien chive que habrá un acto, saber manejar las redes o tener interés. ¿Será por eso que sobre todo los mayores no acuden a muchas de las programaciones? A pesar de esto, me gusta asistir a los eventos, en los que las asociaciones, entidades, servicios y particulares, durante meses, se esfuerzan para que todo salga bien. Me gusta asistir, porque se hace efectivo el respaldo y trabajo de los responsables de la Junta Municipal en gestión de fiestas, cabalgatas, ferias, eventos señalados, que en demasiadas ocasiones salen adelante por los pelos. ¿Qué sería de algunos de estos actos sin ese “partirse el pecho” de las AA VV, de entidades que se implican, los medios alternativos del Distrito o particulares que no se rinden? Creo que la suma de todo es lo que me hace disfrutarlo aún más, saborear el coste real de la implicación de mis vecinos. Los que antes de que comience este acto siguen moviendo sillas, vallas, decorando el espacio público, recibiendo a la gente que acude, para que esté todo a punto a su hora.
El acto de hoy se va llevar a cabo en uno de los espacios desaprovechados de los barrios, y está muy bien. Poner en valor el uso y disfrute de estos lugares olvidados mejora la convivencia y obliga a mantenerlos adecuadamente. Es por esto que, a día de hoy, en algunos lugares no se pueden hacer estos actos. Espacios degradados, sucios, mal comunicados, que hasta los residentes cercanos prefieren evitar. No hacen posible que ustedes y yo vayamos a visitarlos.
Soy persona empeñada en ver lo positivo, no pierdo la esperanza de que acudan junto a los vecinos miembros de los grupos políticos, con o sin representación, sea cual sea su signo, por el placer de compartir y de impulsar Villaverde. Alguno sí asiste, pero echo de menos la presencia de la mayoría en muchos de los eventos que se hacen sin significación política.
Con quienes sí me encuentro es con los jóvenes. Me alegra, porque no es fácil ser joven en Villaverde y, al mismo tiempo, comprometerse. Cuando les faltan instalaciones, por ejemplo deportivas, no tanto en número, sino en calidad, mantenimiento, estado general, etc. Falta que se les facilite la calidad de su tiempo con otra biblioteca en el Distrito. Pensando en todas las cosas que pueden “alejarles”, el aumento de su presencia en actos es un orgullo.
Una vez que ha terminado la función, aprovecho para tomar un aperitivo. Estas concentraciones provocan un efecto positivo en el entorno donde se producen, beneficiando a los comerciantes, donde muchos de ellos están casi siempre “a la cuarta pregunta”. Un aperitivo no es mucho, pero ayuda a hacer posible que estos luchadores de Villaverde sigan dándolo todo, a pesar del poco apoyo con que cuentan.
¡Qué maravilla! Éste es un día en positivo. Me siento orgulloso por la capacidad de los vecinos para superarlo todo. Durante 2017, que ahora comienza, estoy seguro de poder contar con todos los villaverdinos, con las dificultades diarias, y a pesar de la incapacidad que demuestran quienes deben interpretar los reglamentos que nos afectan a todos, también tienen algunos aciertos en estos últimos tiempos. Así que… ¿qué podría hacer un tipo positivo como yo, sino confiar en que 2017 será mejor?
Julio R. Estades. Gente de Villaverde.
Gente de Villaverde
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Gente de Villaverde con Caritas en San Félix
Gente de Villaverde está en los acontecimientos del Distrito al lado de los vecinos. Ahí donde hay un acto importante, mesa oficial, comisión, eventos culturales o reivindicativos, colaborando activamente y siempre desde la independencia, para sumar en favor de sus auténticos protagonistas, los vecinos de Villaverde. Pero también estamos presentes en los esfuerzos silenciosos, los que no destacan y muchos dan por hecho.
El 29 de diciembre, pasamos toda la jornada colaborando con la Parroquia de San Félix, en el programa de reparto de alimentos que gestionan para Cáritas en la zona de Potes/Las Torres/Las Mareas, lugar de Villaverde Alto especialmente sensible en sus necesidades.
Ya a las 10:00 estábamos descargando el camión, que llegó desde el Banco de Alimentos, para el aporte mensual a la ayuda que Cáritas presta a unas 130 familias del entorno de San Félix. Aunque el cupo es de 100, los responsables luchan sin descanso para llegar a todo el que lo necesita, sin que las ayudas se vean reducidas o mermadas. El día empezó bien, porque durante las navidades acuden más voluntarios a colaborar. Imagino que con la tarea que supone la clasificación y distribución de toneladas de alimentos, después del esfuerzo que hicimos, el que tienen que hacer cuando sólo son 4 o 6 voluntarios, haciendo todo este trabajo imprescindible. Y allí, mano a mano, gentes de todas las procedencias y condiciones, unimos nuestros esfuerzos para el bien común. Yo sabía que el ambiente sería bueno, pero mi previsión se quedó corta, porque desde el primer al último minuto, la alegría y el buen rollo, fueron más y mejores de lo que yo creía.
Esto es posible porque los responsables de gestionar y coordinarlo todo, como Jesús o Nines, Maria José y muchos más, llevan décadas implicados en ello, entregando su tiempo libre y esforzándose para que todos den lo mejor de sí mismos. Se nota cómo se contagia ese buen hacer al grupo, cada uno haciendo lo que puede, siempre intentando dar más.
Hijas e hijos adolescentes y más pequeños de algunos de los voluntarios, estaban allí junto a sus amigos, demostrando que los jóvenes de Villaverde conocen la necesidad de otros e implicándose activamente para hacer algo que mejore la situación de los más desfavorecidos, sean quienes sean. Son un ejemplo vivo que hace futuro y que otras actividades del Distrito no logran atraer, aunque es bueno saber que se hacen esfuerzos en este sentido. En Gente de Villaverde estamos empeñados en sumar a los jóvenes en más asuntos que tienen que ver con el bien común de sus vecinos. Por eso merecen que se les nombre, especialmente siempre que se tiene la oportunidad de trabajar codo a codo junto a ellos, de tú a tú. Esta vez acudieron en buen número a la llamada de Cáritas en San Félix.
Por unas horas pudimos comprobar que la ayuda de emergencia directa a quienes más lo necesitan, no sólo es necesaria, es positiva, aunque se necesita aún más, mucho más. También sentimos lo importante que es que quienes ayudan, lo hagan mirando a los ojos mientras les llenan los carros de la compra, que no sea un asunto impersonal y frío, puramente administrativo, distante. Yo personalmente, tuve la oportunidad de hacer entrega de los lotes, de poder felicitar las fiestas y desearles lo mejor para 2017, a quienes no querrían tener que verse en el límite de la necesidad. A lo que estas familias, vecinas mías, en su situación me dieron a cambio, no se le puede poner valor. Todos, sin excepciones, respondieron con una sonrisa, con los corazones aliviados al sentir una mano amiga, alguien que hace lo que puede por colaborar en la mejora de su situación.
Tengo que decirlo - De las colaboraciones en las que participo en Villaverde, esta del reparto de alimentos, ha sido una de las que más me ha aportado, por las buenas sensaciones, por la visión directa de la alegría, frente a la realidad de situaciones tan extremas. También del largo camino que queda por recorrer y lo necesario que es que las administraciones, las personas que ostentan su poder para transformar las leyes, hagan
más justa nuestra sociedad utilizando ese poder más en beneficio de quienes peor lo están pasando.
Lo que es seguro, es que Gente de Villaverde ha hecho nuevos amigos ( algo que hacemos allí donde estamos presentes) y que más allá de credos o creencias, la labor que Cáritas, a través de la Parroquia de San Félix en Villaverde Alto, hace para disminuir las diferencias entre los que tienen algo y los que no tienen nada, es fundamental en entornos como este. Un ejemplo que deberíamos seguir, aunque sea desde otras ópticas, más allá de siglas, discursitos o estériles intenciones, sólo por que es necesario y sin esperar nada a cambio, pero esperando cambiar de verdad las cosas.
El 29 de diciembre, pasamos toda la jornada colaborando con la Parroquia de San Félix, en el programa de reparto de alimentos que gestionan para Cáritas en la zona de Potes/Las Torres/Las Mareas, lugar de Villaverde Alto especialmente sensible en sus necesidades.
Ya a las 10:00 estábamos descargando el camión, que llegó desde el Banco de Alimentos, para el aporte mensual a la ayuda que Cáritas presta a unas 130 familias del entorno de San Félix. Aunque el cupo es de 100, los responsables luchan sin descanso para llegar a todo el que lo necesita, sin que las ayudas se vean reducidas o mermadas. El día empezó bien, porque durante las navidades acuden más voluntarios a colaborar. Imagino que con la tarea que supone la clasificación y distribución de toneladas de alimentos, después del esfuerzo que hicimos, el que tienen que hacer cuando sólo son 4 o 6 voluntarios, haciendo todo este trabajo imprescindible. Y allí, mano a mano, gentes de todas las procedencias y condiciones, unimos nuestros esfuerzos para el bien común. Yo sabía que el ambiente sería bueno, pero mi previsión se quedó corta, porque desde el primer al último minuto, la alegría y el buen rollo, fueron más y mejores de lo que yo creía.
Esto es posible porque los responsables de gestionar y coordinarlo todo, como Jesús o Nines, Maria José y muchos más, llevan décadas implicados en ello, entregando su tiempo libre y esforzándose para que todos den lo mejor de sí mismos. Se nota cómo se contagia ese buen hacer al grupo, cada uno haciendo lo que puede, siempre intentando dar más.
Hijas e hijos adolescentes y más pequeños de algunos de los voluntarios, estaban allí junto a sus amigos, demostrando que los jóvenes de Villaverde conocen la necesidad de otros e implicándose activamente para hacer algo que mejore la situación de los más desfavorecidos, sean quienes sean. Son un ejemplo vivo que hace futuro y que otras actividades del Distrito no logran atraer, aunque es bueno saber que se hacen esfuerzos en este sentido. En Gente de Villaverde estamos empeñados en sumar a los jóvenes en más asuntos que tienen que ver con el bien común de sus vecinos. Por eso merecen que se les nombre, especialmente siempre que se tiene la oportunidad de trabajar codo a codo junto a ellos, de tú a tú. Esta vez acudieron en buen número a la llamada de Cáritas en San Félix.
Por unas horas pudimos comprobar que la ayuda de emergencia directa a quienes más lo necesitan, no sólo es necesaria, es positiva, aunque se necesita aún más, mucho más. También sentimos lo importante que es que quienes ayudan, lo hagan mirando a los ojos mientras les llenan los carros de la compra, que no sea un asunto impersonal y frío, puramente administrativo, distante. Yo personalmente, tuve la oportunidad de hacer entrega de los lotes, de poder felicitar las fiestas y desearles lo mejor para 2017, a quienes no querrían tener que verse en el límite de la necesidad. A lo que estas familias, vecinas mías, en su situación me dieron a cambio, no se le puede poner valor. Todos, sin excepciones, respondieron con una sonrisa, con los corazones aliviados al sentir una mano amiga, alguien que hace lo que puede por colaborar en la mejora de su situación.
Tengo que decirlo - De las colaboraciones en las que participo en Villaverde, esta del reparto de alimentos, ha sido una de las que más me ha aportado, por las buenas sensaciones, por la visión directa de la alegría, frente a la realidad de situaciones tan extremas. También del largo camino que queda por recorrer y lo necesario que es que las administraciones, las personas que ostentan su poder para transformar las leyes, hagan
más justa nuestra sociedad utilizando ese poder más en beneficio de quienes peor lo están pasando.
Lo que es seguro, es que Gente de Villaverde ha hecho nuevos amigos ( algo que hacemos allí donde estamos presentes) y que más allá de credos o creencias, la labor que Cáritas, a través de la Parroquia de San Félix en Villaverde Alto, hace para disminuir las diferencias entre los que tienen algo y los que no tienen nada, es fundamental en entornos como este. Un ejemplo que deberíamos seguir, aunque sea desde otras ópticas, más allá de siglas, discursitos o estériles intenciones, sólo por que es necesario y sin esperar nada a cambio, pero esperando cambiar de verdad las cosas.
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