El Periódico de Villaverde entrevista al concejal del distrito Guillermo Zapata

Superado el ecuador de su mandato, repasamos con el concejal estos dos años y la situación actual de nuestro distrito

“Villaverde es lo que es por sus vecinos”

ROBERTO BLANCO TOMÁS

Guillermo Zapata accedió al cargo de concejal de los distritos de Villaverde y Fuencarral – El Pardo en junio de 2015. A mediados de septiembre, superado ya el ecuador de su mandato, nos ha recibido en su despacho de la Junta para dar un repaso a lo realizado estos dos años, las “asignaturas pendientes” y la situación actual de nuestro distrito.

Guillermo, ¿cuáles han sido a tu juicio los logros más destacados de la Junta de Distrito en estos dos años?

 

Un elemento clave es que hemos aumentado de manera muy sustancial el presupuesto de la Junta, que ha crecido más de un 40% en los dos años que llevamos. Eso nos ha permitido recuperar toda una serie de cosas que se habían perdido en el Distrito: cabalgatas, fiestas de vecinos, el festival Indyspensable, un festival de cine de animación que vamos a hacer a finales de año… Eso por el lado de la cultura. También aumentar mucho la inversión en la parte de educación, por ejemplo los talleres de verano, los campamentos, etc., donde hemos pasado de 200 críos a los 800 de ahora. También ha aumentado mucho la parte de inversión, más si pensamos en las inversiones que hacen las áreas, pero solo en la parte de la Junta se ha multiplicado por cuatro, y eso incluye las obras que se han hecho en Los Rosales, las que se están haciendo en los campos deportivos en San Cristóbal, todo el trabajo de los Planes Integrales de Barrio, etc. Yo creo que eso son tres elementos importantes derivados de haber reconstruido una infraestructura de una junta de distrito más operativa…

Desde el punto de vista democrático también hemos crecido bastante: por un lado se han puesto en marcha los Foros Locales, que presentan propuestas al pleno, tienen grupos de trabajo operativos y permiten que los vecinos tengan una participación directa en las decisiones de la Junta; por otro lado, el Presupuesto Participativo también está haciendo que haya más capacidad de los propios vecinos para decidir dónde quieren que vaya su dinero; y en tercer lugar, hemos puesto en marcha una serie de espacios de relación con los vecinos para problemas concretos, como la comisión con vecinos del barrio de San Cristóbal para abordar temas de seguridad y convivencia. Hemos arreglado el centro de Alberto Palacios, que está ya en proceso de ir generando actividades; hemos reabierto la Nave Boetticher, que va a incorporar una dinámica más de uso diario además del tipo de eventos que ya se vienen realizando. Queremos que sea uno de los pilares para atraer inversión privada al Distrito y favorecer su desarrollo económico.

En lo que respecta a Servicios Sociales, hemos puesto en marcha un servicio de mediación en materia de vivienda que ha tenido en estos dos años más de 400 intervenciones evitando desahucios, generando alternativas habitacionales, etc. También hemos aumentado el presupuesto de los propios Servicios Sociales para poder llevar a cabo una de las cosas que tenemos pendientes y que se pondrá en marcha antes de que termine este año: la creación de un Servicio de Mediación Comunitaria, en mi opinión muy necesario para el Distrito.

A todo esto, relativo a la Junta, habría que sumar también las inversiones que se realizan desde las distintas áreas. Me refiero a proyectos que ya hemos presentado: reforma del Parque Plata y Castañar, reforma del Parque de la Dehesa Boyal y del Parque Lineal por parte de Medio Ambiente; todo el proyecto de la biblioteca municipal en el barrio de Butarque; una escuela infantil que ya está aprobada por el área de Hacienda; y todas las mejoras en instalaciones deportivas. Como se puede ver, hay un esfuerzo de inversión fuerte en el Distrito.

Y otra cuestión importante: hemos conseguido aprobar un plan para la reforma de la Colonia Experimental, algo que estaba pendiente desde hace un montón de tiempo. Ahora lo que toca es hacerlo operativo: hay que preparar las ayudas, hacer una asamblea con los vecinos y ponernos de acuerdo con ellos para que puedan empezar las reformas en toda la zona.

¿Y en cuanto a las “asignaturas pendientes”?

 

Creo que en este apartado, fundamentalmente, habría un elemento común: todas aquellas cuestiones que un aumento presupuestario no resuelve de por sí. Principalmente creo que sería la sensación de inseguridad que tienen los vecinos en algunas zonas del Distrito. Con los datos que yo tengo, esto ha mejorado, pero desde el punto de vista de los vecinos no es suficiente, y esa sensación se hace mucho más intensa durante el verano, porque hay menos efectivos y mucha vida en la calle. Eso hace que el control del espacio público sea complicado, y es una tarea que nosotros tenemos pendiente: hemos puesto en marcha algunos dispositivos, pero todavía no funcionan al 100% como para que los vecinos se sientan tranquilos. Este año además hemos tenido un añadido que ha generado mucha tensión con la cuestión de los incendios. Es verdad que la Policía ha actuado a una velocidad  alucinante, porque lo han abordado en apenas tres o cuatro semanas; pero claro, son tres o cuatro semanas en las que se han incendiado 20 coches y 15 cubos de basura, y eso genera una idea de una arbitrariedad enorme: me puede pasar a mí simplemente por tener el coche aparcado. Yo diría que ése es el elemento más importante que tenemos que abordar. En este sentido, nos parece importante también poner en marcha procesos de mediación y de convivencia, ya que creemos que cuanto más podamos prevenir sobre lo que va a suceder en nuestras calles, sobre todo en unos determinados momentos del año, menos problemas tendremos que afrontar después.

Otra cuestión importante en este apartado es que tenemos que ser capaces, aunque es verdad que excede la capacidad de la Junta, de dar un impulso fuerte al polígono desde el punto de vista económico. Tenemos un polígono logístico muy importante, con una potencialidad económica muy fuerte, que no se puede mantener en un estado de semiabandono. Evidentemente no son cosas que se van a resolver de la noche a la mañana, pero sí es necesario que nosotros vayamos poniendo ladrillos para que ese muro se vaya construyendo. Es un trabajo de años, pero tiene que estar todo muy enfilado para que en esta legislatura y en las siguientes eso ya sea una línea que vaya jugando un papel de primer orden para recomponer la economía privada del Distrito.

Pasados estos dos años y pico, ¿qué imagen tienes de Villaverde?

Principalmente lo que he descubierto es que la mayor parte de lo que se dice del Distrito fuera de él está muy poco ajustado a su realidad cotidiana. Es decir, hay una serie de preocupaciones y problemas que son reales, pero hablamos de un distrito donde la mayor parte de la gente vive unas vidas absolutamente normales. Es un distrito tranquilo, con mucha vida de barrio… Es cierto que tiene un “problema” estructural, que no es un problema social: está muy dividido, por la avenida de Andalucía, por las vías del tren… Todo eso, que por otro lado le da un punto muy bonito al espacio físico, dificulta mucho que un vecino de Los Rosales viva de manera muy cercana, por ejemplo, a alguien del Alto, cosa que en otros distritos que lo tienen todo más junto no ocurre… Luego tiene una parte industrial y una memoria de la misma muy importantes… Yo creo que es un distrito que está en un proceso de transformación, con todo lo bueno y también las dificultades de ser frontera. Me parece también que es un distrito muy “peleón”, y eso me gusta mucho: nada de lo que tiene Villaverde se lo ha regalado nadie, sino que se lo ha ganado a pulso, e incluyo esta legislatura… Quiero decir: todo lo que nosotros hemos puesto en marcha ha venido de los análisis y las demandas que los propios vecinos, sobre todo las asociaciones vecinales y otras entidades, nos ponían encima de la mesa…

Y luego es un distrito que históricamente ha sido muy castigado, lo que ha fortalecido ese aire “peleón”, y a la vez permite ahora una transformación que pienso que se está empezando a dar, que es la posibilidad de un Villaverde abierto a inversión privada, a nuevos modelos de trabajo, a que venga más gente… Estamos teniendo ahora desarrollos inmobiliarios, que están generando barrios, y eso va a facilitar que la gente joven no se tenga que ir. Al tiempo, nosotros estamos construyendo vivienda pública en el poco suelo que hay, también con criterio de que los chavales no se vayan a otro sitio. Esto, sumado una dinámica que ya se está dando de vuelta a los barrios de gente que se había ido al centro, favorecerá a corto-medio plazo también una activación económica del Distrito.

Uno de los temas que más preocupan a los vecinos es el de la limpieza…

Tengo la sensación y, con los datos que tengo, diría que el Distrito está más limpio que hace dos años. ¿Eso quiere decir que esté resuelto el asunto de la limpieza? No, no vamos a dejar de trabajar en ese tema. ¿Qué se ha ido haciendo desde la Junta y desde el Área? Por un lado se ha hecho un reequilibrio de contratos de limpieza. En el lote 6, que es el que corresponde a Villaverde, Carabanchel y Usera, la relación de euros invertidos por habitante era menor que en cualquiera de los demás, por una decisión que habrá que preguntarle a quien hizo los contratos en la anterior legislatura, que a mí me parece una cuestión puramente arbitraria y política. Si no, no se entiende: la media por habitante tiene que ser la misma, y aquí era mucho más baja. Entonces se ha producido un reequilibrio para mejorar esa cuestión.

Se ha mejorado también la recogida, algo bastante importante. El modelo de cubos que estamos usando es un modelo absolutamente generalizado, y son unos cubos que yo creo que son bastante mejores para muchas cosas: los olores, la propia recogida… También se va a empezar a trabajar el tema del cartón con los comercios… Creo que en este aspecto hemos mejorado bastante. ¿Dónde pienso que hay que seguir apuntalando? En la limpieza viaria. Para ello hay dos asuntos fundamentales: nosotros tenemos que ir lo más lejos posible con los contratos actuales, que no podemos romper porque serían unos costes millonarios para el Ayuntamiento, ya que están blindados para que fuera así; y por otro lado que hagamos por ensuciar lo menos posible: si generas menos basura, la ciudad está más limpia. Y luego habría un tercero, que tiene que ver con los parques y jardines, uno de los elementos donde yo creo que desde el Área hay que hacer un impulso fuerte, precisamente por esa preocupación de las podas y el cuidado de los parques, etc. Una de las cosas que hemos hecho desde la Junta es un convenio con una entidad que hace trabajo de inserción laboral que, en los lugares donde los contratos no llegan —zonas interbloques, que no quedan dentro del contrato—, poder realizar intervenciones puntuales. Nosotros vamos poniendo piezas para ir mejorando la capacidad de intervención, pero creo que es bueno que los vecinos sigan demandando, pues gracias a ello podemos mejorar más.

Hombre, lo del civismo está muy bien, pero aunque fuéramos muy sucios también tendría que haber un servicio que garantice que todo está como debe estar…

 

Sí, por eso decía que es un doble pacto. Yo no voy a decir a los vecinos que sean más limpios si nosotros no estamos poniendo todos los medios para que no esté sucio. Entonces, nosotros dentro del margen del contrato hemos ampliado todo lo que podíamos ampliar… Pero claro, no podemos meter un servicio que sustituya al contrato: lógicamente los trabajadores también se quejarían. Si ellos demandan más personal, lo que no puedes hacer tú es generar un servicio paralelo que les sustituya. Entonces, dentro del margen que nos hemos encontrado, que es estrecho, lo que estamos haciendo es intentar ampliar todo lo posible. Cuando yo digo que los vecinos tenemos que ser cuidadosos y no ensuciar, no lo digo como excusa, no sustituye nuestra obligación, pero es bueno que la ciudad esté limpia y que tengamos en la cabeza cuánto nos cuesta a todos limpiar un papel que tiras, o una servilleta, o un pitillo, o una monda de naranja… No es barato…

Era promesa electoral de Ahora Madrid el tema de la descentralización… ¿Qué se ha avanzado sobre esto y cuánto más se puede avanzar?

 

En esta primera mitad de la legislatura hemos preparado todo para poder acoger competencias. ¿Qué tiene que pasar en la segunda mitad? Que nos empiecen a llegar. Ya nos han llegado algunas, pero son pocas: tenemos alguna competencia más en materia de medio ambiente y alguna cosita más, pero muy puntual. ¿Qué es lo que yo creo que es fundamental que venga? Las obras en la calle: el arreglar una acera, hacer un rebaje de un bordillo… todo lo que los vecinos nos demandan. Para eso hace falta reforzar con personal las juntas, y eso se hace modificando la Relación de Puestos de Trabajo del Ayuntamiento. Lo que hemos hecho a lo largo de este año es preparar una propuesta de RPT que se está trabajando para consensuar finalmente con los sindicatos, y espero que haya acuerdo para traernos gente a las juntas para trabajar. El problema de las competencias es que cuando centralizas quitas un montón de recursos. En realidad el acto de recuperar la competencia es un decreto, no es muy complicado; lo que es complicado es tener la infraestructura para absorberla. La primera parte de la legislatura ha sido invisible, silenciosa y muy de mejorar la estructura, y la segunda parte entendemos que tiene que ser ya de ir “recogiendo”.

Para terminar, ¿quieres enviar algún mensaje especial a los vecinos?

 

El mensaje para mí es siempre el mismo: Villaverde es lo que es por las peleas y las conquistas de sus vecinos, por las cosas que nos han ido demandando… Yo creo que es muy importante tanto que esas peleas se mantengan como que estemos orgullosos de las conquistas que se consiguen a través de ellas y las vendamos como lo que son. Los concejales, los Gobiernos… todo eso, es de paso: los vecinos son los que están todos los días en su barrio trabajándose las cuestiones. Entonces yo creo que lo que hay que hacer todo el rato es recordar o recordarnos —porque luego uno es concejal, pero es vecino también en otro sitio o en otro momento— que es la capacidad que tienen los vecinos de organizarse, de proponer y de exigir cuando es necesario lo que ha conseguido cosas en Villaverde, y en general en esta ciudad… Que no dejen de hacerlo


Fuente: Periódico Distrito de Villaverde