Hace décadas, cuando el barrio comenzaba a crecer, en esta zona había fábricas y talleres donde trabajaban muchos vecinos y vecinas. La chimenea formaba parte de aquellas instalaciones industriales y servía para expulsar el humo de los hornos y calderas.
Con el paso del tiempo las fábricas desaparecieron, pero la chimenea se ha mantenido en pie como testigo de la historia del barrio y de las personas que lo levantaron con su esfuerzo y trabajo.
Hoy es un pequeño recuerdo del pasado de San Cristóbal de los Ángeles y un símbolo de la memoria y la identidad de un barrio trabajador.